Hoy te miré y me hice Sol.
Mis ojos
se unieron a tu Sublime Lux,
y todo
mi ser se elevó contigo,
pero es
tan inmensurable
que no
pude seguirte en tu elevación.
Seguí con mis pies pegados,
aquí, en
la arena de la playa,
haciendo
de puente mi corazón
entre
Gaia y el Cielo.
Sabiendo
que estás aún conmigo,
mi
espíritu libre siempre Te busca:
Madre –
Padre AMOR...
La mar quiere tocar mis pies
mientras
practico la "danza",
que
purifica y sana,
en
armonía con el kosmos.
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