EL HÁBITAT DE ESTE MUNDO NO MEJORARÁ SINO SE PROCLAMA LA CULTURA DEL ESPÍRITU
Somos los encargados de dar a conocer ese “Bien” que
Jesús nos transmitía para evolucionar conscientemente. Pero si no glorificamos
primero al Padre, en nosotros: ¿Cómo podremos manifestar la Verdad de “sus Enseñanzas”
a nuestros hermanos de todas las condiciones y razas?
En primer lugar, debemos cada uno y en particular,
mejorar nuestras acciones e intenciones en el vivir, para que nuestra vida sea
ejemplo de lo que decimos.
En soledad con el Eterno Padre que
está en ti, en mí y en todos los seres ya surgidos de los Reinos en Conciencia,
donde otros, aún se mueven en el denso sueño de la inconsciencia o en mundos,
sumamente profundos casi imposible de actuar, el valerse y manifestarse por sí
mismos.
Cuando observamos con nuestra mirada, caminando por la playa o por las
cumbres de las montañas, solemos llamar a estos hermanos por su composición, en
esa unidad que forman: piedras o rocas, aguas u océanos, árboles o bosques, bandada
o manada etc., pero todo esto lo hemos dejado atrás, en el olvido; ese paso anímico
por todos ellos.
Son tantas las transformaciones que hemos experimentado, a lo largo de
esas múltiples causalidades ocasionadas por nosotros mismos, que vamos aprendiendo
de nuestros propios sufrimientos; evolucionando en formas o cuerpos diferente y
creciendo a través de esa ignorancia de donde nacemos. Que ahora podemos decir,
con más sabiduría: “somos hijos del Supremo Bien”, pero aún estamos en medio de
ese camino Glorioso.
Ahora comprendemos por qué se le suele llamar “Glorioso”, porque sólo se
gana amando al Padre en uno mismo, transformando lo malo en nosotros, para
saber Amar a nuestro prójimo: yo diría “próximo”, por los que transitan a nuestro
lado y, como no; a esos hermanitos menores de ojos lindos y brillantes, que
aprenden a amar si tú los enseñas y que los llamamos, los que todavía no saben “Amar”:
animales.
“Qué diferente es
Amar como nos enseña el Maestro Jesús”.
Nuestros otros
hermanos que se unen formando importantes iglesias, grupos religiosos etc.,
algunos dejan lo más importante de hacer: Saber amarse a uno mismo, para
conocerse y saber amar a los demás. Y cuando esto ocurre, ya todo es distinto a
como lo veías anteriormente, porque has llegado a la Lux; la Lux que transforma
la “cortina multicolor” que fabrica el “ego” y envuelve y ciega al Alma,
dejando ya fluir su Sabiduría a través de ti, traspasando todo acto de voluntad
por la del Padre; que habita en el “Reino de los Cielos”: Arriba, en lo más
alto, en el “centro” de tu frente:
“En el nombre del Padre” ....
Como les digo, vayamos cada uno al análisis de nuestro
comportamiento personal, y con gratitud y amor filial, hablemos con nuestro
infinito Padre que lo posee Todo. Y en esa Esencia resonando con ÉL, nos
ayudará a descubrir la “Gloria”, que se consigue trabajando en el Bien y para
el Bien.
Padre, sé que tu Lux está en mí..., Te doy gracias por
ello, pero enséñame, abre los ojos de mi Alma que soy, para saber Amarme en TI
y llegar a ser ese faro de Lux incondicional, donde tu infinito Amor haga
despertar a mis Hermanos, y logren ver el mejor Camino para llegar a TI y Conocerte.
Señor, cúmplase tu Voluntad en los Cielos de nuestra conciencia,
y también en la Tierra de nuestros pensamientos, para que se manifieste en Todos
los Reinos Tu Gloria, hasta la Eternidad.
Manuel Rueda Molina
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