domingo, 3 de mayo de 2020

EN LA INTIMIDAD...


EL HÁBITAT DE ESTE MUNDO NO MEJORARÁ SINO SE PROCLAMA LA CULTURA DEL ESPÍRITU

         Somos los encargados de dar a conocer ese “Bien” que Jesús nos transmitía para evolucionar conscientemente. Pero si no glorificamos primero al Padre, en nosotros: ¿Cómo podremos manifestar la Verdad de “sus Enseñanzas” a nuestros hermanos de todas las condiciones y razas?

         En primer lugar, debemos cada uno y en particular, mejorar nuestras acciones e intenciones en el vivir, para que nuestra vida sea ejemplo de lo que decimos.

         En soledad con el Eterno Padre que está en ti, en mí y en todos los seres ya surgidos de los Reinos en Conciencia, donde otros, aún se mueven en el denso sueño de la inconsciencia o en mundos, sumamente profundos casi imposible de actuar, el valerse y manifestarse por sí mismos.

Cuando observamos con nuestra mirada, caminando por la playa o por las cumbres de las montañas, solemos llamar a estos hermanos por su composición, en esa unidad que forman: piedras o rocas, aguas u océanos, árboles o bosques, bandada o manada etc., pero todo esto lo hemos dejado atrás, en el olvido; ese paso anímico por todos ellos.

Son tantas las transformaciones que hemos experimentado, a lo largo de esas múltiples causalidades ocasionadas por nosotros mismos, que vamos aprendiendo de nuestros propios sufrimientos; evolucionando en formas o cuerpos diferente y creciendo a través de esa ignorancia de donde nacemos. Que ahora podemos decir, con más sabiduría: “somos hijos del Supremo Bien”, pero aún estamos en medio de ese camino Glorioso.
Ahora comprendemos por qué se le suele llamar “Glorioso”, porque sólo se gana amando al Padre en uno mismo, transformando lo malo en nosotros, para saber Amar a nuestro prójimo: yo diría “próximo”, por los que transitan a nuestro lado y, como no; a esos hermanitos menores de ojos lindos y brillantes, que aprenden a amar si tú los enseñas y que los llamamos, los que todavía no saben “Amar”: animales.

“Qué diferente es Amar como nos enseña el Maestro Jesús”.

Nuestros otros hermanos que se unen formando importantes iglesias, grupos religiosos etc., algunos dejan lo más importante de hacer: Saber amarse a uno mismo, para conocerse y saber amar a los demás. Y cuando esto ocurre, ya todo es distinto a como lo veías anteriormente, porque has llegado a la Lux; la Lux que transforma la “cortina multicolor” que fabrica el “ego” y envuelve y ciega al Alma, dejando ya fluir su Sabiduría a través de ti, traspasando todo acto de voluntad por la del Padre; que habita en el “Reino de los Cielos”: Arriba, en lo más alto, en el “centro” de tu frente:  
                    “En el nombre del Padre” ....

         Como les digo, vayamos cada uno al análisis de nuestro comportamiento personal, y con gratitud y amor filial, hablemos con nuestro infinito Padre que lo posee Todo. Y en esa Esencia resonando con ÉL, nos ayudará a descubrir la “Gloria”, que se consigue trabajando en el Bien y para el Bien. 

         Padre, sé que tu Lux está en mí..., Te doy gracias por ello, pero enséñame, abre los ojos de mi Alma que soy, para saber Amarme en TI y llegar a ser ese faro de Lux incondicional, donde tu infinito Amor haga despertar a mis Hermanos, y logren ver el mejor Camino para llegar a TI y Conocerte.

         Señor, cúmplase tu Voluntad en los Cielos de nuestra conciencia, y también en la Tierra de nuestros pensamientos, para que se manifieste en Todos los Reinos Tu Gloria, hasta la Eternidad. 


               Manuel Rueda Molina

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