El cobro de la gratitud disminuye el valor de la dádiva.
El bien no tiene precio, pues, a semejanza del amor, no tiene límite.
Cuando se hace algo meritorio a favor del prójimo aguardando recompensa,
se apaga la calidad de la acción, a favor del interés personal grandemente
pernicioso.
El Sol calienta y mantiene el planeta sin ninguna exigencia. La lluvia
bendice el suelo y lo mantiene rico, en nombre del Creador, sustentando los
seres y se repite en periodos ritmados, no pidiendo nada.
El aire, que es la razón de la vida, existe en tan armonioso equilibrio y
discreción, que raramente las criaturas se dan cuenta que es imprescindible.
Haz el bien con Alegría y, en el hecho de realizarlo, fluirá su recompensa. Ayuda a todos con naturalidad, como un deber que te impones a favor de ti mismo, y te aureolarás de paz. Si estableces cualquier condición para ayudar, desmereces tu acción, empalideciéndole el valor. Únete al ejército anónimo de los héroes y apóstoles de la bondad. Nadie sabrá el nombre, no en tanto el pensamiento de los beneficiados sintonizará con tu generosidad estableciéndolos de ligación y seguridad para la armonía del mundo.
Haz el bien con Alegría y, en el hecho de realizarlo, fluirá su recompensa. Ayuda a todos con naturalidad, como un deber que te impones a favor de ti mismo, y te aureolarás de paz. Si estableces cualquier condición para ayudar, desmereces tu acción, empalideciéndole el valor. Únete al ejército anónimo de los héroes y apóstoles de la bondad. Nadie sabrá el nombre, no en tanto el pensamiento de los beneficiados sintonizará con tu generosidad estableciéndolos de ligación y seguridad para la armonía del mundo.
Los que se destacan en la acción comunitaria y son aplaudidos,
homenajeados; saben que, sin las manos desconocidas que los ayudan, cosa alguna
podrían producir. Así, los verdaderos benefactores son los de la retaguardia y
no los que brillan en los vehículos de la Comunicación.
Aprovecha tu día y ve sembrando auxilios, esparciendo bondad de la que esté
rica tu vida, y probarás el licor de la Alegría en la taza de la felicidad de
servir para los demás
Paz y
Luz
Joanna de Ángelis
Del libro: “Episodios Diarios”
Divaldo Pereira Franco
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