EN EL JARDÍN
Lilas, Lilas blancas, Lilas
que adornan la entrada
de éste refugio
dónde viajo y me inspiro
recordando.
Me elevo cabizbajo
sentado en el escalón
con la puerta entreabierta
y el Sol,
me traspasa y calienta.
La verde esmeralda hierba
toma a intervalos
el color del deseo,
del Amor, del Vivir,
del Crecer…
Las golondrinas
meciéndose en los columpios
que forman para ellas
los débiles hilos
que atraviesan el solitario
jardín
se dan prisa en éste amanecer.
Cantan y se alejan…
vuelven al refugio
que ya dejaron preparado,
y mi espíritu como ellas
desaparece y regresa
a éste refugio también;
y la urbanización
en profundo silencio
me brinda éste momento
de gratitud.
Allá, un poco más lejos
el Castillo;
conquistado por el tiempo;
derruido
y el pequeño gran Pueblo
de La Adrada, en el centro.
Yo sigo cabizbajo
sentado en el escalón
con la puerta entreabierta
sumido en el feliz momento.
Manuel Rueda Molina
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