BUSQUEMOS
EL SOL
EN
EL AMANECER DE TODOS LOS DIAS
Cuando veas que el “barro” te
obstaculiza y no te deja crecer, busca el sol
de tu Ser y secará ese fango que tú mismo produces. Y sacude luego tus pies y
vuelve a caminar… Y si sabes aprovecharlo; abónalo con obras buenas y verás que
nacerán Rosas para que tus semejantes no vean lo árido que fueron tus pasos.
¡Levántate!, nada de lo de aquí; de
este mundo, es tan importante como el dejar que tu Esencia, tu Sol interior que
eres, pueda brillar y expandirse para que alumbre también, a esos hermanos
débiles aún por no tener ese conocimiento que tú ya tienes y el que tú mismo
has adquirido con la fuerza y el poder de tu Voluntad.
No te dañes ni tampoco dañes a tu
entorno ni hagas algo que no puedas reparar; si eso ocurriera, pide perdón
buscando la feliz oportunidad de ser también, perdonado.
Tu vivir aquí es corto; nadie puede
prolongar más tu existencia de lo
que te has programado y tu “hipófisis” pueda crecer, también, dentro de su
trono en el patrón que hemos adquirido para tal evento:
“Desarrollar en esta personalidad, ilusoria etapa, en la carrera interminable, pero
interesante y llena de intrigas y pequeñas victorias para hacer positiva en el
fiel de la balanza tu conciencia Universal”.
No olvides que eres tu seguro Maestro y tu
inseparable Discípulo, como siempre digo.
Cuando te decidas investigar dónde está
la Esencia en ti, lograrás elevarte de todas las miserias de este Mundo,
fabricadas en la ceguera del Ego que anquilosa, ata y, a veces, tapa con rigidez
la Razón de todo aquel que no está todavía dispuesto a contemplar y observar la
Obra del Ser, haciéndolo sentirse preso en sí mismo.
Observa la policromía que se te abre
ante tus ojos y penetra en sus horizontes y hallarás las respuestas que en tu valiente
osadía quieras obtener, sin olvidar que tú mismo te limitas.
No hay nada oculto para aquel alumno
que sabe preguntar adecuadamente fuera del plano de las formas.
El maestro Ishú nos lo muestra: “Padre
que estás en mí” … Él nos dice cómo encontrar ese Sol maravilloso dentro de nosotros;
que nos da la Vida en el conocimiento que precisamos para el avanzar de cada
uno, en particular, y como su Lux se expande en sutiles colores de bondad,
armonía, comprensión, firmeza, generosidad, hermandad, así en tu vida se plasmará el Amor
incondicional que surge entre el sabio Maestro y el aplicado Discípulo. De tal
manera, que se podrá decir:
… “eres tú, Sublime Lux que vives en mí y Soy” …
y se oirán comentarios:
… ¿No es aquel el Hijo de?...
Así honrarás también, la obra de tus Padres.
Manuel Rueda
Molina
No hay comentarios:
Publicar un comentario