Y es verdad…
El
“agua” que te ofrece el Maestro es la Verdad.
La Verdad que calma y sacia la “sed” del caminante.
Cuando
la pruebas, ya no dejas de beberla, porque ya, uno se hace “agua”.
Agua
de Vida Eterna, no fraccionada.
Agua que cabe en todos los “recipientes.”
Agua flexible, que se desliza suave, entre las dificultades, para
llegar…
Agua que refresca los sentidos del vivir:
Que llena sin engordar,
que purifica, que te hace salir de los Reinos naturales para alcanzar la "Liberación",
más allá del razonamiento.
…” Y esto, es también “el Verbo”. ---
Manuel Rueda Molina
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