El Corazón es la pieza más importante de las que
se compone, en su totalidad, el maravilloso Robot acordado en llamarlo Cuerpo. Está
diseñado por el Universo, y creado por uno mismo y esto es igual para todos, en
la Gran Familia compuesta por los diferentes Reinos.
Ahí habitas, y desde ahí instruyes al
Subconsciente primario a través del resultado de las experiencias malas o
buenas que se originan en el transcurso de la convivencia con semejantes y
demás acompañantes de camino, que juntos con ellos complementamos la Madre
Natura.
Es la Central de Operaciones, por la cual anima a
la vida que generas y te hace mover las energías para revitalizarte y crecer,
aprendiendo con lo sublime de tu acción personal, en la colectividad a la que
pertenece.
Cuando llega a cierto nivel de conciencia de ti
mismo, o en la cercanía de tu madurez, se expande de tal manera su vibración
que traspasa las fronteras de lo material hasta llegar, según te lo permita tu
evolución, a conectarse con entidades Superiores aceptando en su naturalidad,
los conceptos que utiliza con el verbo creador en su servicio, y aceptando su
aprobación va mejorando en sus relaciones con los demás, desarrollando así la
habilidad en la vibración del Amor Universal liberada de limitaciones que la
Ignorancia le pone como puertas infinitas y progresivas que su evolución le
impone pero permitiéndole abrir.
El corazón es el dueño de la vida y si no sabes
vivir en él y utilizarlo, al final del camino será vacía.
Utilízalo, vive en Él, y con él haz fluir la
mágica energía de Amor que produce, y proyéctala hacia el total infinito que
formamos, y volverá a ti correspondido y aumentado por compendio sublime del
Todo.
Manuel
Rueda Molina
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