lunes, 27 de abril de 2020

TE CONTESTO...




Querido Hermano:

         F.C., es hermoso que a tus 16 años te preocupes por estos temas, y respondo a tu pregunta del por qué hago tanto hincapié  de que somos Hermanos. Es verdad, no me cansaré de decíroslo: 
¡Somos Hermanos…! --.

         El Gran SOY, se llena con los -somos- en esa gran Unidad, incomprensible aún para algunos o muchos. El “somos Hermanos” nos hará ser algún día, el que nos hagamos felices en este Mundo, no solamente en lo que realmente se entiende por felicidad sino también, en la comunión espiritual que lo divisa todo.

Compréndelo bien, el sentirnos surgidos de un mismo Vientre, y no puede uno imaginarse lo grande que es; que Ames, como aman los Maestros al Mundo, al Universo, al Cosmos.
 Ya lo vivirás más intensamente y tu felicidad será tal, que verás la realidad del ‘SOY’ con los demás ‘Soy’ que ya alcanzaron vencerse a sí mismos.
Yo, como tú, también me encuentro en los principios para lograrlo y una de las cosas a nuestro alcance es la meditación, es decir, tener tiempo para penetrar en nuestro mundo interior e indagarte, buscar el “Soy” impersonal conectado al hecho del gran Soy en la Unidad, la sola y Divina Unidad del SOY, en el TODO de la NADA.

         Meditar para ello es muy fácil, cerrando tus ojos, sentado cómodamente y desear y tener la actitud de llamar a la PUERTA pequeña, situada en el entrecejo de tu frente, lleno de Amor… y ten por seguro, que te abrirán en su momento… y ya me contarás.

                   Si llevamos un caso a lo espiritual, cuando nosotros damos gracias a la Providencia y pedimos ayuda divina para alguien, el resultado es el mismo; le llegará esa buena energía y saldrá adelante en el problema que pudiera tener. Se dan cuenta.

Cuando nosotros solos o en grupo, cerramos los ojos y enviamos nuestra intención de ayuda, su espíritu;  la de la persona afectada, la recibe. Aún para los enfermos si está para desencarnar, dejar su cuerpo, su espíritu recibe igualmente esa bondad y ese gesto de buenos hermanos, y créanme:  la ayuda le llega. No importa que no lo conozcamos o dónde se encuentre la dificultad o en qué distancia, pero la ayuda le llega.

         Seamos ayudadores sin mirar a quién, e incluso para nuestros hermanos pequeños o menores de otros Reinos, de otros mundos o Galaxias. La Ayuda llega; ya que todos estamos conectados formando el Gran Todo en la Nada, evolucionando sin prisa y sin pausa por el infinito.

         Qué Grandioso y que Paz nos da saber esto… pues ya tenemos trabajo, sabiendo como está el Mundo nuestro.
Hagamos en estos momentos, cada uno, reunidos, y uniéndonos en un sólo deseo, la intención de enviar a los mandatarios de los diferentes países, Lux y Amor, para que entiendan y sepan que somos Hermanos.


                                 Manuel Rueda Molina

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