Desde muy antiguo se
busca la manera de poder llegar al punto de unión entre las variadas Ciencias
pertenecientes al plano intelectual, y a lo que podemos llamar: la Paraciencia,
que nos lleva a comprender lo evidente y mutante de lo llamado “causa-efecto”
en la hipotética eternidad y el momento-instante, en el que se produce el “eco”
de la acción, cualesquiera que esta sea.
No cesará el dichoso “tabú” de la cuestión, si no dejamos de correr detrás de ese Dios
que no logramos encontrar; porque salimos, fuera de nosotros, a buscarlo.
Cuando se estudia la Vida del Espíritu, se
desvanecen todas las interpretaciones fundamentadas en la forma, que como tal,
al romperse esa imagen, siempre se quedan las dudas al comprobar que surge un
vacío y no encuentran soporte para comprender lo eterno de éste.
Para cualquier ser y para el humano, ese
estudio debe hacerse coincidiendo con
los “polos de vida” en su nivel, adquirido para poder ver; que nada nos
diferencia, solo en el cuerpo que hemos
adquirido en la libre voluntad, y que
nos corresponde por nuestra evolución; sabiendo que somos cada uno los
operarios de esta plataforma que llamamos: vida invisible y visible de los mundos. Y en los mundos, de los distintos reinos de los cuerpos y
formas que creamos para nuestro bienestar personal y desarrollo colectivo, avance.
El Hombre ha confundido
o no tiene bien claro aún, el por qué y
el para qué; o no le interesa saber su razonada respuesta, dejando al azar lo
que pueda venir después desestimando la
trayectoria de este juego maravilloso de su
continuado camino, en el estar
llegando siempre a su “destino glorioso” que él mismo fabrica.
No tenemos aún, por decirlo de alguna manera,
la valentía de reconocer nuestro pasado, en el presente del futuro ansiado. Otros
saben que es mejor investigar, estudiar y estimular la Voluntad para que el camino sea el
más acertado, y nuestro caminar más lúcido en el comportamiento con los
demás miembros de la Familia
“Una” en igualdad de principios en el querer llegar, del estar llegando, dentro de lo Eterno.
El ignorar el reconocimiento
de lo que uno Es, o no querer admitirlo por despecho o desconocimiento hace que
la Conciencia
se relegue hacia una manera de actuar que queda anquilosada y pegada al “deseo”,
en esa personalidad – imagen, tan corriente ver en estos mundos de los
cuerpos; que desaparecen por la acción natural de su ciclo y concluir su
estudio.
La aprobación por el razonamiento en el hecho
mismo de la materia, te lleva a imaginar una meta y siempre se tiene en el
subconsciente lograr la felicidad, de acuerdo a la evolución alcanzada por ti.
Te acompaño a analizar
y a entender estas palabras:
“El hombre es un ser muy limitado ante lo infinito…”
“El Espíritu humano debe someter a reglas su
marcha progresiva y sus
procedimientos lógicos”
“Está en su naturaleza el no elevarse hacia
una verdad segunda hasta que haya asimilado la primera, y de recorrer así toda
la cadena de los principios sin omitir ni un solo eslabón”
“La Ciencia consiste en partir de una
verdad compuesta para llegar a una verdad más simple y más elemental”
Sin
embargo, no es éste el procedimiento natural ni la marcha intuitiva de la Razón.” LEON DENIS
(Gracias Amado Hermano).
Manuel Rueda
Molina
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