martes, 21 de abril de 2020

LAS PARTÍCULAS...



 Toda partícula que forma la amplia familia a la que llamamos “La Vida” y liberada su Conciencia de la nada, de la oscuridad, o de la  única sustancia de donde surge; primero ha sido pura Esencia, y luego en su caminar por esa trayectoria evolutiva que ciegamente y con un solo objetivo recorre, ha ido despertando en las densas profundidades de la ignorancia desde donde, sin perder su lugar vibra, se mueve, crece, se desarrolla y se expande, en el mismo instante presente, sin dejar de evolucionar, aceptando paulatina y progresivamente los cambios favorables que se exige en ella misma, al experimentar las transformaciones según el Reino de la Naturaleza en el que se desenvuelva realizando su propia participación en el medio ambiente generado por sus exigencias. 
     
Cada chispa transporta en sí misma todo lo necesario para esa toma de contacto con su ascendente realidad. Y,  al saltar de la cuna de los tiempos, sintió la necesidad imperiosa de cubrirse hasta tal punto que fabrica para sí, en cada situación; un vestido o cuerpo desechable, y apropiado para sumergirse en ese río interminable de las causalidades que la hace ser grande y, por donde todos navegamos experimentando y asimilando los resultados de las infinitas enseñanzas que unos y otros provocamos, aceptando en la madurez el perdón y el perdonar de las deudas contraídas por las confusas desavenencias entre nosotros, llamándonos en la ignorancia: enemigos y amigos, resultando que al encontrarnos repetidas veces en el inexistente final de lo comprensible, asimilando  esa maravillosa fórmula que posee el Infinito, del nacer y renacer, y en la transformación; todos somos hermanos en el camino que hacemos más asequible y  eterno. Y, por eso se va desvaneciendo lo que, evidentemente, esas faltas graves que cometemos y las contrariedades de enemistad y deparatividad  acumulan. Pero llegan a desaparecer porque surge la verdadera unión en la comprensión del conocimiento adquirido con la utilización del imprescindible vivir y actuar en el escenario existencial del mundo de las formas donde se altera el comportamiento del sexo bien en femenino o masculino; puerta que se abre a tiempos diferentes y comunes formas, con el objeto de poder fusionarnos y aparecer en alternativas etapas que nos brindan los diversos estados de conciencia, en los naturales reinos que nosotros mismos formamos y así poder continuar la evolución tan  necesaria para aceptar las sabias lecciones que nos ofrece la Vida. 
                                                                                   
                                          Manuel Rueda Molina
                                                                                      

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