En esta Era Acuariana destacan Evoluciones que
llevan un atraso desfasado, debido a que por sus Reencarnaciones todavía no han
alcanzado el Nivel de Conciencia favorable a este Tiempo, viendo y observándose
en ellos los intereses vanales dejando a un lado, el Valor infinito que aporta
el desarrollar las Virtudes que encierra en sí el Espíritu.
Unos evocan los Valores de otro “tiempo
pasado”, que no supieron lograr, atascándose, por decirlo de otra manera, en
un Sindicato de la Voluntad que ahora reclaman:
Nacionalismo
–Poder—Lujuria—Codicia---Libertinaje—etc., quemando en entusiasmo el
vanagloriarse de lo poco que avanza, en el Porvenir; el Alma.
Otros, exaltan negaciones que en el Ayer
parecían solucionar como la Gran Incógnita del Ser: ¿Hay Dios o no hay Dios?,
dejándose llevar hacia un Materialismo que aleja del objetivo primordial de
todo Ser en su máxima expresión.
Paralelamente, se observan Hermanos que nada
desean saber del Amor, del verdadero y sublime Amor que brota del Corazón, sin
uno advertirlo y que tarde o temprano te lleva a una Escala de Evolución
inteligente y sabia. Estos Hermanos, aún en el tiempo, rechazan el Noble Sentir
Humano, y predican el sólo y frío concepto de: Chispa---Energía---Sustancia---Esencia...
Un Hermano en la Lux nos dice: “...La Sabiduría
es la Antorcha inmensa que alumbra todos los Mundos, tan amplia y profundamente
como son los Infinitos Universos...” Víctor Hugo” (Desde la otra Orilla).
Gracias al Estudio del Espíritu (Chispa de
Energía que ha pasado por todos los Reinos y ha alcanzado el Nivel de Hombre en
la Escala Natural de Evolución), se podrá unir en Conciencia a todos los
habitantes del Planeta, que Hermanos somos por nuestro “surgir” en la infinita
Madre “la Nada”, manifestándonos en la causalidad de “el Todo”.
Por el contrario, hay seres que sabiendo
de su Responsabilidad, advierten aún con su Comportamiento y Meditaciones, los
acontecimientos que se avecinan sin esperar que ocurra, como con el cuento “Que
viene el Lobo”; preparándonos en una Generosa y Humanitaria Hermandad,
antes de que la Tierra, nuestra Casa, tome su “natural verticalidad”.
Que el Padre, en todos, nos Ilumine porque sin
Su “Lux” no hay Inteligencia y observemos que esa “Lux” en nosotros, nos hace ir
de más
en más en las infinitas trayectorias que supera el
Espíritu; creando su propio Presente Eterno, en la Sublime UNIDAD.
Manuel
Rueda Molina
No hay comentarios:
Publicar un comentario