COMUNICACIÓN
Hijo, la Vida aquí es similar a la que
se vive en las fronteras de dos países que se asemejan y se odian.
Uno desea lo del otro, y para conseguirlo;
no se para a tratar con ellos un convenio, sino más bien traerlo por la fuerza
a sus dominios.
Los convenios o tratados de convivencia
son necesarios porque con ellos se puede lograr una manera de vivir armoniosa y
fructífera para ambos, ya que pueden enriquecerse de ambas Culturas y maneras
de Vida, aumentadas por su forma de crecer en los distintos aspectos del vivir.
Con la Mente y el Alma ocurre lo mismo.
Ella está altamente influenciada por los pensamientos que ocupan y amplían su
necesidad. Y el Alma, autónoma, pero no deja de evadirse de su responsabilidad
de crecer por sí misma en las mejoras que le ofrece el poder utilizar los
pensamientos generados por la Intuición.
Si la Mente se altera con pensamientos
derivados del comportamiento del Consciente, no llega a ejercer su función de
dominio alternativo; por lo que se inclinará arbitrariamente a un sentido u
otro dando siempre el poder al pensamiento generado por el Pensante.
Para lograr el equilibrio entre la Mente
y el Alma es conveniente no pensar y al mismo tiempo lograr serenar y reposar
en el vacío los pensamientos circunscritos en la Hipófisis.
Cuando logramos paralizar la actividad
cognoscitiva del Alma actuante conseguimos la Paz.
Manuel Rueda Molina
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