Mirando en el horizonte
Barquito de vela que navegas
ligero
ignorando el reino que debajo de
tí, impera.
El viento te lleva a voluntad,
y ocuparlo todo quisieras,
pero el timón te obliga a
abandonar
aquello que deseas,
para llevarte sólo a dónde vas,
abrazando a tus hijos, amigos,
y a la gente que te esperan.
Así el espíritu te premia al
obedecer las reglas
que, para ti, la Sublime Lux te diera,
y al avanzar en la vida, te das
cuenta,
que todo te enseña, para alcanzar
el Sendero,
que te lleva a descubrir, tu
verdadera Esencia.
Manuel Rueda Molina
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