Tú
mente, la de los demás, y hasta la de los mal llamados animales y plantas,
están creando sin parar el maravilloso y progresivo mundo que te rodea, y es
más, aunque estén juntos o separados, pero nunca verán de la misma manera los
colores que ofrecen las celosas flores de los almendros o los caprichosos pétalos
de las humildes y majestuosas rosas, ni sentirán lo mismo la vibración y el
sonido del viento al chocar contra las solidas montañas y en el mar, ó la
sensación de Amor que brota de tu corazón hacia lo creado y tu Creador porque a
pesar de que forman una sola Familia universal, se mueven en un mismo vientre
pero libres e independientes, fabricando también vuestros cuerpos y propio
destino como chispa de sabia lux en el compromiso de crecer en la búsqueda de
vuestro encuentro personal con vosotros mismos.
- Manuel Rueda Molina
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