EL
INFINITO "ACORDE — OM"
El espíritu, la pequeña chispa de la
esencia o componente de la sublime lux, es el dueño y señor, como se suele
decir aquí, de todo lo que desea hacer y obtener.
Hermanos antecesores, generosos, nos
han dejado el suficiente material para nuestro reconocimiento en el mundo de
los reinos y poder salir sabiamente de esa ignorancia natural que arrastramos.
Así como el niño va creciendo sin
saber lo que le espera, aunque lo intuye, así, en el tiempo, tu y yo y todos
los que hemos surgido, salido, del vientre materno, (¿verdad?), de la divina
inherencia, vamos formando nuestro hacer, ofreciendo a la acción una del
crecer, o expandirse, el deber, en cada momento, de labrar el camino fértil de
nuestra evolución, dentro del recorrido que por sí, se efectúa.
Las cosas hay que aceptarlas como
vienen, sabiendo que todo es, y para bien nuestro, porque todo, todo lo que resulta
de nuestras acciones, es para el todo que se manifiesta y está haciéndose
paralelo al eterno siempre.
Cada uno tiene su misión que ofrecer
al conjunto unidad que formamos; nada es igual al otro, (¡qué maravilla!), por
lo que, si observamos, nos guiará ese caudal de conocimiento que baña a cada
ser, como dije, componente del todo in manifestado que se alza.
Lo que uno no realiza, el otro lo
duplica, ¿comprendes? pero siempre dentro de la cooperación común en la sublime
unidad. Muchos se afanan por saber, saber, saber y el ego de una manera u otra,
moviéndose en todas las escalas, vigila la manera de inyectarte el veneno de la
codicia, del orgullo, de los celos del querer más... de ser más.... de ser el
"visible cuerpo"....
...Si no se desarrolla el corazón no
hay Maestro...
Al espíritu o esencia, solo lo limita
su actitud; es como cuando deseas subir a la cumbre, porque divisas la cima
luminosa y presientes el bien que allí arriba se obtiene, y para empezar, si no
proyectas de antemano el itinerario, te informas cual es el mejor camino o
sendero, para llevar a buen término lo deseado, amén de los necesarios útiles,
fracasarás, pudiendo hacerse penoso, doloroso y funesto, y depender luego del
poder de tu voluntad.
El espíritu, o la chispa que eres, es
omnímodo en consonancia con la esencia que componemos.
Manuel Rueda
Molina
No hay comentarios:
Publicar un comentario