Todos
nosotros, los que actualmente estamos manifestándonos en estos Planos, estamos
valorizados como las plantas que se arrancan de un plantel vida, esperando se
sequen para recoger de su interior el fruto deseado.
Cuando
te das cuenta de ese juego natural y eterno, se descubre ante tí todo el
verdadero sentido que tiene el participar de este deber unánime y necesario e
imparable, que nos lleva al crecimiento concientivo de nosotros mismos,
cambiando poco a poco nuestra actitud, porque va apareciendo el “Hijo del
Hombre” que visualiza el Patrimonio tan distinto a lo que el hombre del “yo”
considera.
En esta
realidad, todo se siente y se ve diferente transmutando la necesidad de avanzar
silenciosamente, manifestándose así, el “Padre” del que nos hablara el maestro Jesús:
No “soy” el “yo” el que vive en Mí,
porque en mi
Padre, “Soy” Sublime Lux,
y Uno
“Soy” con mi Padre...
Quién a Mí
me conoce lo conocerá...
Sólo se puede llegar a Él
a través de
las buenas obras del “Hijo”.
Por eso os
digo, que mi “Reino”
no es el de
este Mundo...
Así se
podrá comprender en el nivel en el que se dirigía a nosotros, sembrando el
“encontrar” el camino, que nos eleva a la eternidad de otros Reinos más
superiores, viviendo el Amor Incondicional entre los Hermanos afines.
Eso nos
hace mirar, momentáneamente, a lo
que ya hemos dejado atrás y así podamos “comparar” lo que todavía nos falta por
conquistar...
En
nosotros está todo el trabajo que en el libre albedrío invertimos en el
disolver ese “yo” que se hace presente, para ir descubriendo la Lux en nuestro
interior y así se irá cayendo la “cascarilla” del “ego” que viene pegada desde
que surgimos, atravesando, en este movernos por nuestra casa, el Espacio Eterno y sin límites, hasta donde lleguemos a comprender.
Dejemos
fluir, en nuestra Meditación silenciosa, que nos anima a llamar a la Puerta de Nuestro
Hogar, donde nos espera nuestro Padre, con todo el caudal que nos permita
nuestra Voluntad y el “deseo” de llegar a la Lux que nos hace “cristalizar”.
Formamos
un polícromo y bello campo de estrellas
en la misma Lux que somos.
MANUEL RUEDA MOLINA
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