Gobernando en su eternidad,
lo
Supremo permanece sin alteración,
a la
vez que en su Esencia
vibran,
se liberan y crecen,
las
infinitas partículas
de
la sustancia manifestada,
que
se mueven viajeras
en
el infinito río de las causalidades,
convirtiéndolo
en un "Gran Telar" de Vida,
para
facilitar el movimiento
a
sus partes fragmentadas que lo forman,
desde
lo más pesado hasta lo más sutil,
llegando
éstas, en su trayectoria ,
a
reconocer en sí mismas lo Supremo
y,
por lo tanto, hermanadas en Voluntad.
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