Hoy te miré y me hice Sol,
mis ojos se unieron a
tu Sublime Lux,
y todo mi ser se elevó
contigo,
pero es tan
inmensurable
que no pude seguirte
en tu elevación.
Seguí con mis pies pegados,
aquí en la arena de la
playa,
haciendo de puente mi
corazón,
entre Gaia y el Cielo.
sabiendo que estás aun conmigo
mi espíritu libre
siempre Te busca
Madre – Padre Amor.
La mar quiere tocar mis pies
mientras practico la
danza,
que purifica y sana,
en armonía con el
kosmos.
Manuel Rueda Molina
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