ATRAVESAR EL
TELÓN
Atrevámonos a vapulear el sentimiento de eterno, y
vagamente, dentro de la incertidumbre que genera cualquier situación, atrapemos
el sentido de voluntad e imperemos en el campo de las realidades voluntarias,
adquiriendo la majestuosidad de la Sublime Lux en nosotros, y vallamos prestos
a esa apertura que nos ofrece el otro lado de la Puerta, para penetrar, ya sin
retorno, al mundo de las efectividades que animan y fortalecen el Alma,
desprovistos entonces de todo ese celofán envolvente que de alguna manera se
fabrica y se pega en el pensar y divagar en lo superfluo del “mundo materia”,
dando palos de ciego, y dónde; aún que tú quieras, a veces no se logra salir,
cayendo de nuevo a la rueda imparable del retorno.
Al penetrar en el magno vacio contemplas que todo él
te espera, y tu alma inmortal se hace invisible para ella misma porque ya ha
llegado, sin salir, a la Casa de la Familia Unificada, que vibra en el Amor
Incondicional, y que hace conducirnos ya sin sentidos, sin mente, sin nada, a
la sola palabra reinante de: “Hágase tu voluntad”, abriéndose a cada instante
para nosotros una nueva aventura en el inagotable e incansable “dar” del
presente eterno.
Hagamos un esfuerzo para saber escuchar el canto
de alabanzas a nuestro Padre Dios en el infatigable agradecimiento que emite el
Todo Unificado con su estrépito sonido, pero sin oírlo, que no nos deja, por
otra parte, saborearlo.
Penetremos en nuestros orígenes, y en el caldero,
visualicemos el continuo progreso desde que nos echamos fuera de él, y
asociemos nuestros anhelos a esa vida que nos adelantaba el amado Maestro: “Mi
reino no es de este mundo”.
Bendito de aquel que sabe quitarse la venda dañina
y mortal que coarta ó coacciona la Verdad en el vivir cotidiano, para caer en
toda la fantasía de esta efímera existencia, que nos atrapa una y mil veces.
Recordemos que: “El que más tiene menor es”.
Manuel Rueda Molina
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