Cuando
todos formábamos un solo “ego”,
en el Conjunto,
y movidos por la emoción,
la “Madre” se expandía.
Y sin
saber,
el "yo SOY" individual sobresalía;
y cada “uno” en aventuras desconocidas
su camino hacía.
Pero
aún no sabía
los perjuicios, las envidias, los sueños, los miedos,
los egoísmos, la malicia, que en su libre albedrío
encontraría, y los limitaría,
hasta olvidar la fuerza que tenían.
Y al
utilizar en su experiencia, el pensamiento un día,
fue creando con su propia Vida:
las formas, los cuerpos, los mundos, universos,
galaxias en el Cosmos,
donde el "yo SOY" evolucionaría.
Y en
la misma igualdad, observando a los demás,
de una común “Matriz” se olvidaría.
En la
competencia lucharían
y en el orgullo de “ser más” se perdería.
Pues
lo imperfecto de su ilusión,
propiamente lo invadía.
Así,
en su avanzar, sus cuerpos crearon,
y en la “Hora Primaria” la “Hembra” surgía,
formándose en su vientre un cruzamiento hormonal,
pariendo de su estructura un "ser" nuevo y natural,
que nada en lo externo cambiaría.
“Hembra” y “Macho”
crecían,
hasta que supieron pensar,
poniéndose a razonar qué linaje poseían
y atreviéndose a procrear para facilitar a la Vida
su expansión más singular, hasta llegar a ser “dioses”
y algún día
mucho más,
en el “hacer”, siempre continuo, del Bien imperativo.
La Vida
avanza sin cesar.
Y tú, "yo SOY", en Ella cada día,
vas encontrando mejoría en tu cerebro bendito,
de tus heridas mezquinas, en el conocimiento Divino,
descubriendo lo Inmortal.
Porque
el antes y el después,
siempre están, en el “AHORA” infinito.
Y no
dejes de meditar,
en todo, lo que aquí se ha dicho
Así Es.
Manuel Rueda Molina
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