En
Tacoronte, 20 de junio del 2008 8:20
a.m.
Pretender adornar tu vida en la superflua vanidad y con el material
que te ofrece este mundo es bien pobre para el Espíritu, porque todo se deja en
el momento preciso en el que despierta a la realidad tu Alma, implicada en la “evolución
eterna”.
Mi vida en la Tierra,
ilusoria y vacía, la solía completar entre la gente que quien como yo,
encontrábamos la soledad en lo que suele amenizar este gran teatro basculante
del sobrevivir y para mí, la huida era siempre por el camino del Surrealismo,
que era como la representación de los pensamientos atormentadores que venían e
iban a esa Isla, acompañando los recuerdos de mi abrumadora niñez llena de
lagunas e incomprensiones. Pero, tarde o temprano, despiertas en el ensueño que
por el cual la ignorancia, alimentada por la astucia del ego, se hace más
activo el subsistir, y aún sabiendo que eso; lo que haces, no es bueno. Te
dejas engañar arrastrado por los demás, que por afinidad caminas con ellos englobándote en esa falsedad, que nada bueno
te trae después.
Por este caminar del
Surrealismo pretendía llegar a alguna parte, en donde mi sentido tuviera la paz
y el descanso que tan alterado, a veces, por las dudas, y por no desviar mi
atención hacia el bienestar, no lograba encontrar ese otro hacer con mejor
destino.
Ahora, desde el Mundo Espiritual, voy complementando cada cuadro en
los que plasmé mi existencia y observando en ellos la causalidad que nos hace
ir mejorando en el ascendente transito de la vida, hacia el Bien Supremo.
Vuestro hermano en
espíritu
Óscar Domínguez
P.O.: Manuel Rueda Molina
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