En El Sauzal, 25 de diciembre de 2008. 12:15
am.
Espíritu: Soy
un Alma atormentada, y como puedes comprobar, en mí está pegada la
desesperación, la angustia, el amargor más repugnante, y el más repelente pero
incesante por la constancia en esta desventura, causada por mi propia
voluntad....
Comencé
cuando a través de un amigo, que al parecer vivía el camino de la
espiritualidad, me enseñó a despejar, como decía él, pero que yo aprovechaba
para abusar de todo aquel y aquella que venía a mi consulta, que para realizar
mi maldad la tenía confortable y asequible para todo aquello malsano y grosero
que me parecía hacer con ellos, utilizando mi poder y astucia para tal
finalidad.
No
puedo ni respirar, si se puede decir esto. Para que lo comprendas, ya que el
alma desencarnada; todo es sentir en ella con más agudeza y penetrante a como
se siente cuando se está en el Mundo y ahora se me hace insoportable…
Recurro
a Ti y a todos los que puedan leer en tu mensaje lo que te comunico.
En primer lugar, para que sirva de ejemplo
para que ninguno lo haga y porque con ello, vuestra caridad en pedir por mi, mi
perdón para todos los que ofendí y que ahora, en algunos siento su desprecio y
me llega como rayos que salen de ellos depositándose en mí; alma atormentada
llena de remordimiento y dolor.
Ese
asco que percibes, es mucho más denso o espeso en mi estructura como alma que
soy desencarnada. Y esta negrura que me envuelve e hice mía por mis actos de
desamor con mis semejantes….
Manuel:
(Escuchando todo lo que me comunicas, me da naúseas)
Espíritu:
Sí hermano, escupe. Te comprendo. Y te
pido me perdones por lo que te causo.
Pero
sé que tu Nobleza y Amor hacia todos tus Hermanos, me lo permiten, porque me
veo con agujeros negros y como podrido, en esta aparente densidad que soy.
Manuel:
(siente picor en la lengua, cabeza, brazos, piernas, etc.)
Espíritu:
Perdóname el picor que te produzco en tu lengua, porque no sé si siento sed de
agua pura que alivie este fuego que me produce mi falta de lealtad, al
profundizarme en el ayer de la ignorancia, que no tenía y que pude superar
ofreciéndome como Médium...
(Manuel
bebe agua)
Espíritu:
Sí, me siento más aliviado, y te doy las Gracias por permitirme estar próximo a
Tu Astral y recibir Su Resplandor.
No deseo
ni quiero perjudicar más a ninguna hermana ni hermano si se me da la
oportunidad de reencarnar para pagar con creces a todos los que he perjudicado.
Manuel:
Has provocado muchas ondas de maldad…
Espíritu:
Es verdad, como Tú; Hermano dices. He provocado muchas ondas de maldad que se
harán más grandes y sin poder hacer nada para evitarlo.
Espíritu:
Con tus palabras me siento más aliviado, dentro de mi situación y que tú lo vas
experimentando dándote cuenta de ello.
(Manuel
le habla y le dice que si quiere orar…)
Espíritu:
Sí. Yo lo diré tal y como Tú lo digas. Y
que esto, porque Tú me lo deseas; me sirva para limpiarme y poder ver más claro
“la Lux de mi Señor” o espíritu que me guía y no se retire de mí....
Manuel
le dice: Vamos a empezar a orar, no te vayas…
Espíritu:
Sí, te hago caso....
Manuel
le pregunta: - ¿La vas a decir la oración?
Espíritu:
La digo…
Manuel:
- ¿Pero no te vas a ir?
Espíritu:
No, no me voy…, pero me da tanta
vergüenza y desprecio de mi mismo que no puedo...
Manuel:
Pero, - ¿Te arrepientes?
Espíritu:
Sí, me arrepiento...
Comencemos a orar…:
“Sublime Lux, mi Madre y mi Padre
que están en mí.
Te Amo, y sé que me Amas.
Te Glorifico en todas la Generaciones
surgidas
por el Amor que te tengo.
Venga a mi tu balsámico Resplandor
porque deseo que se cumpla tu
Voluntad,
como en los Cielos de mi
conciencia,
y también en la Tierra de mis
pensamientos.
Padre nuestro, Sublime Lux,
Espíritu mío y Señor, te pido me
perdones,
y el perdón para mi,
de todos los que he ofendido
por mi mal comportamiento.
Te ruego no apartes la mirada de
tus hijos
para sentirnos protegidos siempre.
Deseo Señor mío, que no me niegues
el pan de tu Divino Amor,
para estar fortalecido siempre.
Porque he aprendido a perdonar,
también,
a los hermanos que me ofendieron,
de la manera como Tú, Dios mío;
lo haces ahora conmigo.
Y dí a tus Ángeles de Buena Voluntad
que me libren de todo mal.
Porque tuyo es en los Reinos
el Dominio de tu Poder,
por los siglos de los siglos
y en la Gloria del Siempre.
Espíritu:
Amado hermano, ahora sí siento alivio, aunque mucho me queda todavía por
caminar en esta sepultura del mal en la que me metí. Si, es verdad todo lo que
tu buen corazón me dice, y pido fuerzas para poder levantar esta pesada losa
que fabriqué con mi maldad y que ahora no puedo romper.
Manuel:
- ¿Estás arrepentido?
Espíritu:
Sí, Hermano. Estoy arrepentido. Y deseo regar con mis lágrimas los caminos que
llené de maldad para que puedan brotar las flores de la Fe, de la Esperanza y
de la Caridad. Y se borre para siempre
así, el mal que sembré.
Gracias
también, a los Hermanos de Buena Voluntad; que habiendo escuchado ésta; mi
petición, ha brotado en ellos la vibración de Perdón y de Amor hacia esta alma
atormentada, que me llamé estando encarnado:
“José Luís”
P.O.:
Manuel Rueda Molina
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