LES QUIERO REFERIR ESTE MOMENTO VIVIDO
JUNTO AL MAESTRO DEL SUBLIME AMOR
Comunicación:
El Sauzal, a las 17:15 pm del día
13-09-09
Se hablaba sobre la sanación del cuerpo y
del alma cuando uno que se encontraba en el grupo, formado alrededor del
Maestro le pregunto:
¿Cómo son perdonadas nuestras faltas,
acaso eres Tú el Hijo de Dios anunciado por nuestros mayores?
Éstas y otras preguntas se las hacían a
nuestro Amado Jesús cuando nos acercábamos a alguna Aldea o parábamos a
descansar en algún lugar de la amplia Judea.
Jesús, aunque no era un hombre
extraordinario, no pasaba desapercibido, pero sí llamaba la atención; debido a
la expansión de su Aura, a su Mirada y a la Bondad que desprendía su Persona.
Él, siempre estaba motivado por el deseo
ferviente de que todos pudiéramos descubrir en nosotros y poder comprender a
ese Padre, que antes y después de su muerte, sigue siendo mal interpretado
junto con la Verdad que nos vino a comunicar.
Aludiendo la segunda pregunta, que le
hiciera uno de los Saduceos, con mucho Amor ejemplarizó los Reinos que en la
materia o sustancia vive y se desenvuelve el Alma; formada y guiada ésta, por
su propio Padre o Espíritu que sostiene con los demás: la Gran Esencia o Familia
Universal.
En aquellos momentos que estábamos
escuchándolo y, en esa interesante conversación que manteníamos con Él,
nos decía entre otras cosas que el Alma, para liberarse de cargas y poder
ascender a planos más sutiles de evolución; todos los seres y de todos los
Reinos, teníamos la gran necesidad de la acción de reencarnar, - puerta esta
importante - que se abre con la llamada muerte, y que le permite
penetrar en los eternos amaneceres de su evolución, de una nueva y a veces
deseada personalidad. Y aún más, el vivirlas tantas veces como fueren
necesarias dentro de sus posibilidades, y en una escala evolutiva personal.
Precisamente, queridos hermanos, en
vuestro mundo hay muchos de estos hermanos que están reencarnados, siendo
numerosas las veces que bajan a la materia del cuerpo y continúan aún con esas
dudas.
Tenéis a Nicodemo, que así se llamó en
aquella personalidad vivida en tiempos de Jesús, y me paro en él
como ejemplo palpable, aunque no les diga en qué lugar se encuentra actualmente
ejerciendo; además de su profesión de maestro, otro cargo de responsabilidad
civil, como hiciera tantas veces y en repetidas personalidades, ya que sus
miedos y dudas sobre el mundo espiritual hacen de anclaje para
volver, y ello se repite antes y después de aquel famoso día que logró ver de
cerca al Maestro para quedar como ejemplo y que , valiéndose de sus
habilidades, mirando al Nazareno con arrogancia, y desde un arbusto subido,
para verlo y escuchar a ese hombre glorificado que nos atrae por su Amor
y su Sabiduría, le preguntó:
¿Cómo crees Tú, que puede un pequeño que
sale de su madre, después de su crecimiento, volver de nuevo a su vientre y ser
niño otra vez?
El Maestro le contestaba diciendo:
Aquél que no renaciere de nuevo no entrará
en el Reino de los Cielos que le corresponda, porque la carne y todo lo que la
forma es del agua, pero el Espíritu es semejante al
viento, que no se sabe de dónde viene ni a dónde llegará a encontrar su Sabiduría
y Gloria.
Y
continuó diciendo:
Por lo tanto, vivan de tal manera que
vuestro Espíritu pueda ser, verdaderamente, vuestro Padre que aconseja lo mejor
para vuestra evolución y Él los Ama eternamente.
Ahora, nuevamente quiero hace resaltar la
personalidad de Nicodemo, que a través de su intelecto, en sus clases y en sus
quehaceres va evocando con poesías y con sus dichos los temas relacionados con
la vida de Jesús, pero aún sin aceptar la reencarnación.
Cuando despierte y asimile este hecho
sublime, su Alma se dejará asesorar por su Padre o Espíritu, y desde ese
instante dejará de visitar la Tierra para reunirse con otros seres, y en
diferentes planetas, continuar su evolución.
Vuestro
hermano Juan
P.O.:
MANUEL RUEDA MOLINA
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