A medida que vas penetrándote en el camino eterno,
el tiempo del existir, te hace moverte siempre hacia adelante. Y de esta manera,
vas descubriéndote y aclarando en tu interior, las dudas que encuentras en cada
etapa vivida en esta forma (cuerpos) de vida, que te ofrece este sistema
evolutivo, en el campo de la realidad inexistente; que opaca la Lux del
Espíritu que eres.
Y en ese juego silencioso vas valorando las obras en el
trueque de la dualidad de tu mente: malo-bueno, regular-exacto, etc, para ir
desechando todo aquello que no te deja alcanzar tu plenitud, tu equilibrio, tu
gozo, o la felicidad en el aceptar tu Inmortalidad.
Manuel Rueda Molina
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