Con la expansión del Sistema Solar, la Tierra con todos los demás Planetas se retira de la fuerza que nos alimenta; el Sol.
La Tierra, desde el año 40 y paulatinamente, saltó el límite magnético del astro Sol, comenzando su natural proceso de restauración molecular. Una nueva inclinación hará que los Continentes adquieran una forma distinta con tierras nuevas. Los demás planetas de la familia del Sol se alejarán y otros planetas se harán visibles emergiendo del "YINAS" ó de la niebla kósmica.
La acción es semejante al desarrollo celular del cuerpo-hombre, en su desarrollo evolutivo. Fuerzas atrayentes de otro Sistema, afecta a la Tierra por lo que, nuevos acontecimientos moleculares serán advertidos, tanto en los Polos como en el centro de Ella. Todo el Sistema Solar está pendiente de cómo aceptaremos estos cambios; oportunidad de comprender la ayuda, en Hermandad, de todos nosotros en momentos decisivos y evolutivos.
El Sol también es afectado en este proceso, llegando a librarse trozos de la Sublime Energía, que lo forma, para que sus moléculas de Vida, formen nuevos mundos de otros Soles en la formación de nuevas Galaxias.
Todo es representativo en el hombre y está, intrínsecamente, arraigado en el Ser; la más mínima envoltura de este ayuda a conocer toda la amplitud de su evolución.
Los Científicos encontrarán explicación de todo ello si vuelven sus ojos hacia el "SER". Todo está en "EL" y "EL" en TODO. No de una manera mística religiosa, no; más bien de Misterio ya desvelado.
En la Eternidad, el HOMBRE es semejante en imagen pero aùn no en conciencia, aparentemente conceptual.
Manuel Rueda Molina
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