El
Alma va,
altanera
por la vida,
sin saber que a cada paso
pueden causarle heridas.
Los tropiezos que daría,
en la Ignorancia perdida,
y por mirar; la luz del Ocaso
y no dejarse llevar.
El Alma va,
pero el Ángel que la guía
despeja sus fantasías:
“Si de mi te olvidas al rezar”
¿A dónde quieres que te lleve?
Si en las sombras tú te metes...
Ahí,
no puedo naufragar.
Ve a la Lux de tu inquieta mente
y
verás muy claramente,
lo
Bien que pudieras estar
si
te bañas en la Fuente,
que
tienes, en tu limpio Altar,
donde
no te ve la gente.
Ahí,
puedes proyectar
tu
Camino firme y certero
que
te llevará al Cielo.
Manuel Rueda Molina
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